¿Qué ocurre cuando los juegos de rol dejan de estudiarse únicamente a partir de los títulos que dominaron el mercado anglosajón y empiezan a observarse desde los territorios, comunidades y experiencias de América Latina?
Las investigaciones presentadas durante el 10.º Coloquio Internacional de Estudios sobre Juegos de Rol, celebrado del 29 al 31 de julio de 2026, ofrecen algunas respuestas. México, Argentina, Colombia, Brasil y Chile estuvieron presentes con trabajos sobre diseño, educación, memoria, identidad, historia, filosofía, comunidad y apropiación cultural.
El programa completo recibió 59 propuestas de 85 autores y autoras procedentes de 13 países. México fue el país con más trabajos enviados, 17, seguido por Argentina con 13. Colombia presentó seis, Brasil cuatro y Chile tres. La investigación transdisciplinaria fue la línea más numerosa, seguida por pedagogía y didáctica, estudios culturales y antropología, psicología y comunicación.
Las cifras permiten dimensionar la participación regional, pero las preguntas de las ponencias cuentan una historia más interesante. Varias investigaciones están utilizando los juegos de rol para hablar de asuntos profundamente situados: mitologías colombianas, historia mexicana, identidad argentina, diseño desde el Sur Global y las particularidades de las comunidades roleras latinoamericanas.
Pensar los juegos creados desde el Sur Global
Una de las propuestas más directas fue “World RPG: una categoría crítica para los juegos de rol del sur global”, presentada por Diogo de Almeida Camelo, de la Universidade Federal do Rio Grande do Norte, Brasil.
El trabajo propone el concepto de world RPG para estudiar juegos producidos desde el Sur Global que se apartan estética, política o epistemológicamente de los paradigmas angloamericanos y eurocéntricos que han marcado buena parte del diseño rolero.
La categoría dialoga con conceptos como world cinema, world music y world literature, pero plantea una advertencia importante: llamar “regional” a una obra tampoco garantiza que esta cuestione los modelos dominantes. Un juego latinoamericano puede reproducir las mismas estructuras culturales de un producto estadounidense. Para Camelo, la distinción tendría que buscarse en aspectos como la localidad simbólica, las cosmologías del juego, su estructura decolonial, la representación crítica y la producción comunitaria.
El planteamiento toca una discusión que lleva tiempo desarrollándose dentro de los estudios de rol. En 2024, Analog Game Studies dedicó un número especial completo a perspectivas latinoamericanas. Su editor, Miguel A. Bastarrachea-Magnani, señalaba entonces que la investigación regional había aumentado durante la década anterior, aunque buena parte de ese trabajo seguía teniendo poca circulación fuera de sus propias redes académicas.
Ese número incluyó estudios sobre educación en México, narrativas culturales en Colombia, rituales dentro de Dungeons & Dragons y metodologías para estudiar campañas de rol prolongadas.
La discusión de 2026 continúa ese recorrido, pero comienza a colocar con mayor frecuencia las experiencias latinoamericanas en el centro de la pregunta.
Nahual y el problema de jugar con la historia
México apareció con uno de los casos más claros.
Fernando José Nieto Reynaldos presentó “Jugar Nahual con perspectiva decolonial: el desafío de jugar con la historia de México sin trivializarla”, una investigación construida alrededor de más de 200 sesiones de Nahual, el juego diseñado por Miguel Ángel Espinoza a partir del universo de Operación Bolívar, de Edgar Clément.
El trabajo analiza cómo una mesa puede utilizar elementos históricos, políticos, teológicos y culturales mexicanos sin convertirlos en decoración exótica. La propuesta estudia el uso de regionalismos, humor y albures, además de la forma en que los jugadores negocian colectivamente su relación con la historia y la identidad durante la partida.
Nahualresulta especialmente útil para esa conversación porque su mundo tampoco parte de una fantasía genérica. Sus protagonistas son brujos nahuales mexicanos de ascendencia mestiza e indígena que pueden adoptar formas animales. Cazan ángeles para sobrevivir y administran juntos un changarro en el que comercializan productos obtenidos de sus cuerpos.
La investigación desplaza la atención desde la representación contenida en el libro hacia lo que ocurre cuando ese material entra en una mesa. La cultura no queda fijada por el autor. Los jugadores también la interpretan, negocian y transforman.
Colombia: diseñar juegos desde el territorio
En Medellín, investigadores de la Institución Universitaria Pascual Bravo han trabajado los juegos de rol desde otra entrada: el diseño como herramienta para explorar identidad local, educación y territorio.
Francisco Fernando Gallego Escobar, Juan David Henao Santa y Jackeline Valencia Londoño presentaron un avance del proyecto Guacas y Entierros / Hoards and Caches, desarrollado alrededor de miniRPG diseñados a partir de repertorios mitológicos.
Guacas y Entierros parte de mitos colombianos. Su sistema utiliza cartas tradicionales para anticipar resultados antes de que el jugador narre la acción. La resolución busca desplazar la atención de la estadística hacia la interpretación y permitir que las cartas organicen tensiones entre elementos mágicos y cotidianos.
La investigación nació dentro de un proyecto sobre narrativas emergentes, identidades locales y escenarios transmedia. Su desarrollo también contempla usos pedagógicos y bilingües dentro de la institución.
Este trabajo tiene antecedentes. Gallego Escobar y Henao Santa participaron en el especial latinoamericano de Analog Game Studies con una investigación sobre diseño de RPG y narrativas culturales realizada a partir de experiencias académicas en Colombia.
Hay una continuidad interesante entre ambos proyectos: utilizar el diseño de juegos para trabajar con elementos culturales concretos en lugar de adaptar primero el territorio a una estructura fantástica importada.
Argentina: jugar también puede producir una versión del territorio
Desde Argentina, Fernando Daniel Albor llevó al Coloquio un estudio sobre Misteriosa Argentina: La Plata.
La investigación analiza cómo el juego utiliza historia, folclore y figuras reales del pensamiento argentino para construir sus misterios. Entre los personajes que pueden aparecer están Florentino Ameghino, Cecilia Grierson y Alejandro Korn, cuyas áreas de conocimiento forman parte de la manera en que los participantes interpretan la ficción.
Uno de los elementos centrales es la llamada “Tesis Unificada”. Los jugadores reciben fragmentos ambiguos de información y deben elaborar colectivamente una explicación para el misterio. La solución no se encuentra previamente cerrada en el manual. Surge de las relaciones que la mesa establece entre las pistas disponibles.
Albor describe este procedimiento como una forma de construir identidad situada. La Plata, sus personajes históricos y sus imaginarios dejan de funcionar como fondo reconocible y participan directamente en la estructura del juego.
Una mirada latinoamericana también necesita conocer sus comunidades
La investigación regional no se ha limitado al diseño.
El programa de 2026 incluyó trabajos sobre podcasts, censos, eventos, comunidades locales, mundos compartidos y formas de co-narración. Una de las mesas redondas estuvo dedicada específicamente a “comunidades, medios y mediaciones culturales del rol”, con participantes de Argentina, Chile y otros países de la región.
José Zagal, profesor del Rochester Institute of Technology y uno de los investigadores más reconocidos internacionalmente dentro de los estudios de juegos, dedicó además una conferencia magistral a “Los juegos de rol en América Latina a partir del caso chileno”.
La presencia de estas investigaciones permite ampliar el objeto de estudio. Hablar de rol en América Latina también implica estudiar quién juega, dónde se reúne, qué medios produce, cómo conserva sus archivos y qué diferencias existen entre comunidades que comparten idioma o proximidad geográfica.
Todavía quedan vacíos importantes. El volumen de investigación es desigual entre países, una parte considerable permanece dentro de congresos o publicaciones académicas de circulación limitada y resulta difícil construir panoramas regionales con datos comparables.
Aun así, el recorrido de los últimos años permite reconocer una agenda propia. Los juegos de rol aparecen como herramientas para estudiar educación, memoria, territorio, identidad, comunidad y diseño. También comienzan a ser interrogados desde experiencias que no necesitan tomar a Estados Unidos o Europa como punto de partida permanente.
América Latina lleva décadas jugando rol. Cada vez contamos con más herramientas para estudiar qué ha hecho con él.
Sobre esta nota
Este artículo fue investigado y escrito por Camilo Mendivelso, creador de Rol en Casa y de Iniciativa! La investigación, selección de fuentes y enfoque editorial son trabajo humano.
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